Las grandes preguntas de la vida pueden surgir de una buena historia. A veces basta un relato para obligarnos a mirar el mundo con otros ojos, cuestionar lo que creemos seguro y reflexionar sobre nuestra propia existencia.

En Cuentos filosóficos de Zacatecas , Axel Rubalcava Gámez retoma leyendas y mitos de la región para darles un giro contemporáneo. No se limita a contarlos: los convierte en puertas hacia la reflexión. Parte de una idea sencilla pero poderosa: las historias que nos acompañan desde la infancia permanecen vivas, aunque pocas veces nos detenemos a interrogarlas. Este libro invita justamente a eso.
El libro de 88 páginas, se encuentra dividido en 16 partes. Inicia con un mensaje de Bienvenida por parte de Judith Navarro, directora de Texere Editores; le sigue, un prólogo de Eugenio Echeverría, quien acompaña al lector desde una mirada humanista y educativa, y destaca el valor de la narración como herramienta para despertar la curiosidad y el cuestionamiento. Además sitúa la obra como un puente entre la tradición cultural y la práctica filosófica. Y, por último, le siguen los catorce cuentos.

Los relatos, inspirados en paisajes, voces y memorias zacatecanas, ofrecen una experiencia literaria que también abre espacio al diálogo y al pensamiento crítico. Desde esta perspectiva, la obra se enlaza naturalmente con la Filosofía para Niños (FpN), corriente pedagógica que fomenta el pensamiento crítico, creativo y ético a través de la conversación. Cada cuento plantea dilemas y situaciones que invitan a interpretar, argumentar y construir sentido de manera colectiva, acercando las grandes preguntas a través de historias cercanas y significativas. Los cuentos abordan temas que atraviesan la vida de todos: la identidad, el sentido de la existencia, la muerte, el deseo, la responsabilidad. Cada relato abre un territorio distinto de reflexión y permite múltiples lecturas según la edad y el contexto de quien lo recibe.
Un ejemplo de cuento que va más allá de la lectura filosófica que me gustaría comentar es “La tumba de la Llorona”, donde una leyenda conocida en distintas regiones del mundo se sitúa en un entorno local. El cuento muestra cómo las historias viajan, cambian y se adaptan sin perder su fuerza simbólica. Le comenté esta idea al autor porque, aunque no vivo en México, he escuchado versiones de la Llorona en varios lugares del mundo. Esto invita a pensar en cómo las leyendas se desplazan con las personas, cruzan fronteras y se mezclan con nuevas realidades sin dejar de ser reconocibles.
En este sentido, las historias orales funcionan como un hilo invisible que une comunidades distantes. Cada lugar les añade matices propios, como puede ser un paisaje distinto, un tono diferente, un nuevo motivo para el llanto…, pero el núcleo emocional permanece. Lo que invita a pensar que algunos cuentos y leyendas no pertenecen únicamente a un solo territorio, sino a la memoria colectiva y este libro aprovecha esa cualidad nómada de las historias para recordarnos que, aunque los relatos nazcan en un lugar concreto, su significado puede resonar en cualquier parte del mundo.

Destaco de Cuentos filosóficos de Zacatecas esa manera de transformar el folclore en una invitación a la reflexión compartida. Algo poco habitual dentro de la literatura infantil y juvenil.
Es una lectura para quienes desean:
• Acercar a niños y adolescentes al mundo de la filosofía.
• Revisitar leyendas tradicionales desde una mirada reflexiva.
• Contar con material que motive el diálogo en el aula o en casa.
• Disfrutar de historias accesibles que, aun ligeras, dejan una huella.
