Solo uno ve lo que realmente quiere ver o lo que le interesa ver. Sin que haya otra forma de pensar. Pero eso depende de la persona y sobre cuánto quiere saber.
Janne, 9 años
Imagina que metes un palo recto en el agua y, de repente, parece que está doblado. O que dos líneas exactamente iguales se ven como si una fuera más larga que la otra. ¿Qué está pasando? ¿Nos mienten nuestros ojos? Estas son las preguntas con las que ha empezado el tema que estamos trabajando en El Club de las Mentes Inquietas (7-9 años)
El punto de partida: Calista y el misterio de la verdad.
Desde Epistemoria recibimos de nuevo una carta de Calista. En esta ocasión en forma de libro: Calista y misterio de la verdad. En el libro, la protagonista pasea por Epistemoria una mañana temprano: huele la hierba mojada, escucha los pájaros y, a lo lejos, cree ver un caballo… aunque quizás es una cabra, o cualquier otro animal. Esa duda inicial conecta perfectamente con lo que vendría después. Calista llega a los Jardines de la Reflexión, donde el Mayor ha pintado algo en la pizarra. Algunos ven una copa sobre fondo negro. Otros ven dos rostros de perfil sobre fondo blanco. Y la pregunta que lo cambia todo llega sola: ¿Cómo puedes saber que algo es verdad?
¿Puede una imagen enseñar dos cosas diferentes a la vez?


A partir de ahí, nos metemos en el mundo de las ilusiones ópticas. Vimos cómo el palo metido en el agua parece doblarse sin que nadie lo toque, o cómo nuestro cerebro jura que una línea es más larga que otra cuando en realidad miden exactamente lo mismo.
La imágenes que más conversación generó fueron las clásicas figura-fondo, como el de la copa y los dos perfiles. ¿Es una copa? ¿Son dos caras? La respuesta, claro, es que es las dos cosas a la vez. Y eso abrió una reflexión preciosa: si dos personas miran lo mismo y ven cosas diferentes, ¿cuál de las dos tiene razón? ¿Pueden tener razón las dos?
(Fragmento de diálogo)
-Claro, es que si estás cansado veras unas cosas y sino estás veras otra.
-Eso no tiene nada ver. Eso depende de la posición de la hoja (empieza a mover la hoja).
– Creo que depende de lo que mires y lo que quieras mirar.
+ ¿A qué te refieres?
– Pues que si yo quiero ver la copa veré los perfiles y si quiero mirar los perfiles veré la copa. Porque mi ojos engañan a mi cerebro, y cerebro interpreta lo que él quiere. Además, ocurre con todo. Solo uno ve lo que realmente quiere ver o lo que le interesa ver. Sin que haya otra forma de pensar. Pero eso depende de la persona y sobre cuánto quiere saber. ¿Sabes? A veces pienso que la gente ya no quiere saber.
+ ¿Puedes explicar esto último?
-Sí, que si solo quiere ver la copa, verá la copa. Sin mirar si hay otra cosa, como los perfiles. O si solo quiere ver a la chica verá a la chica sin mirar si hay un saxofonista. No piensa que pueden haber más opciones. Se cree lo primero que ve y ya está. Eso es la verdad para esa persona.
(mantenemos un breve diálogo y retomamos el tema de las imágenes)
+ Volvemos a la pregunta inicial: si dos personas miran lo mismo y ven cosas diferentes, ¿cuál de las dos tiene razón? ¿Pueden tener razón las dos?
– Los dos tienen razón, porque depende desde dónde lo ves. Como el ejemplo del 6 y el 9, ¿Es un 6 o un 9? Pues si lo miras delante es un 6 y si lo miras detrás es un 9. Los dos tienen razón.

La creatividad en el Club de las Mentes Inquietas
Como en casi todos los talleres, los últimos 10 minutos suelen estar relacionados con la creatividad. En este caso, cada niño y niña tuvo que crear su propio dibujo ambiguo, una imagen que pudiera interpretarse de dos formas distintas. Una vez acabado, sin decir nada el creador/a, el resto de compañeros y compañeras (incluida yo) debimos explicar que veíamos en ese dibujo.
El resultado fue increíble. Castillos que también son paisajes, animales que se transforman según cómo los mires, figuras que cambian si giras el papel. Aquí lo importante es el proceso de pensar antes de dibujar qué querían esconder y qué querían mostrar.
Y ustedes, ¿Qué ven?
(Algunas de las imágenes)




A: Castillo-bosque (Las torres del castillo son árboles o los árboles torres del castillo)
B: Vieja-Princesa (Una vieja pero si giras la hoja es una princesa)
C: Pato-conejo (pato acostado boca abajo o conejo acostado mirando el cielo)
D: Cerdococodrilo-culo de cerdo (Cerdo con boca de cococdrilo, pero si giramos el folio es el culo de un cerdo)
¿Y para qué sirve todo esto?
LaFilosofía para niños y niñasno busca que los pequeños aprendan respuestas de memoria. Busca que aprendan a preguntarse. Que entiendan que mirar no siempre es ver, que escuchar no siempre es entender, y que la verdad no es tan obvia como parece, es un camino que se va construyendo.
Trabajar con ilusiones ópticas ha sido maravilloso. Además no solo se ha utilizado como juego visual, también como puerta de entrada a preguntas más serias: ¿en qué podemos confiar? ¿Cuándo sé que algo es verdad? ¿Es posible que dos personas tengan razones distintas y ambas sean válidas? Preguntas que van a ir surgiendo a lo largo del libro de “Calista. El misterio de la verdad”
He de añadir que las preguntas que han surgido y van a ir surgiendo, no considero que tengan una respuesta fácil, ni para los niños de 7-9 años ni para los adultos de cuarenta. Y, creo, que precisamente por eso merece la pena seguir haciéndoselas y buscando la verdad.

Este taller forma parte del Club de las Mentes Inquietas de Espacio Espiral
Recomendación:
Visitar el museo: “Mind Mistery” en Holanda.


