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¿Cómo puedes saber que algo es verdad?

    No había una respuesta clara a: ¿cómo puedes saber que algo es verdad? Y eso fue lo que hizo que todo un taller del Club de las Mentes Inquietas (7-9 años) funcionara.

    «Calista. El misterio de la verdad»
    Lectura guía del taller

    La pregunta la lanzó la copa-que-es-también-dos-rostros de la pizarra del Mayor. Una ilusión óptica como detonador filosófico. El grupo comenzó a pensar, en silencio, a buscar quién tenía razón y, se dieron cuenta que nadie la tenía o más bien todos y todas la tenían, pero, a medias. Y de esa incomodidad salió casi todo lo que vino después.

    A continuación haré un resumen de los puntos de tres puntos que gustó junto a: Ilusiones ópticas, verdad y pensamiento crítico

    Imaginar y saber

    Contexto: Calista ve a una señora que niega con la cabeza mirando su teléfono. Calista no sabe por qué lo hace. Nosotros tampoco.

    – No podemos saber qué ocurre con solo mirar un gesto.
    -Sí, que podemos saberlo, si vemos una foto de una persona con cara triste, podemos saber que esa persona lo está.
    -Pero, ¿y si su cara iempre es triste?
    -Entoces, es que no podemos saberlo, solo imaginarlo.

    Esa distinción entre saber e imaginar es epistemológicamente relevante. Podría parecer un logro menor o una frase dicha por decir, pero quien haya facilitado comunidades de indagación con esta edad sabe que no lo es. Los niños y niñas suelen asumir que sus hipótesis son la realidad hasta que alguien las cuestiona. Aquí el cuestionamiento llegó desde dentro del grupo, no desdela facilitadora. Eso cambia la naturaleza del aprendizaje.

    ¿Hay alguna diferencia entre imaginar bien y saber?

    O dicho de otro modo: si imagino que esa señora está triste porque su cara lo dice, y resulta que tenía razón, ¿eso se convierte en saber? ¿O seguía siendo solo una suposición que acertó por casualidad?

    Es la pregunta que está justo detrás de lo que dijeron. Toca el nervio de la epistemología. La diferencia entre creencia verdadera y conocimiento, que lleva siendo un problema filosófico desde Platón. A esta edad no hace falta decirlo así, pero la pregunta funciona exactamente en ese filo.

    Para trabajarlo en la práctica, usamos un cómic. Se les entregó la hoja con solo la primera y la última viñeta. Sin el contexto, sin lo que ocurre en medio. Antes de ver la historia completa, cada uno construyó la suya. ¿Qué había pasado entre esas dos imágenes? ¿Por qué el profesor parece cabreado y el resto compañeros/as se ríen? ¿Qué había ocurrido antes?

    Lo que hicieron fue lo que hace Calista con la señora del teléfono: llenar el hueco con imaginación y tratarlo como si fuera la realidad. Cuando después compararon sus versiones con la historia original, la pregunta fue: ¿cuántas veces hacemos esto fuera de un cómic?

    Algunas de las itnerpretaciones:
    – Un día perfecto hasta que llego a clase: ¡Olvidé mis tareas!
    – Pensaba que iba a jugar mucho con mis amigos y amigas. Me distraje en el patio jugando y: ¡Llegué tarde a clase!
    – Iba contento porque por fín llevaba todas las tareas hechas. Cuando el profesor las pide: ¡Me había equivocado de tareas!


    Estas situaciones nos invitó a pensar sobre: ¿Qué es una buena razón?


    Pantallas y el problema de la verificación

    Aquí el debate fue más rápido y, en cierto sentido, más superficial. El grupo identificó sin dificultad que lo que aparece en una pantalla puede ser falso: vídeos editados, noticias inventadas, filtros que transforman las caras. Eso ya lo saben. Pusieron ejemplos de cosas que han visto y leído. Pero, lo que cuesta más y, por ende, la conversación se volvió más interesante, fue la pregunta: ¿Y cómo lo compruebas?

    Las respuestas fueron razonables pero, considero que incompletas: buscar en otro sitio, preguntar a alguien mayor, ver si muchas páginas dicen lo mismo. Incluso a nosotros y nosotras como adultos/as, sabemos que estas estrategias no siempre son infalibles.

    Una de las participantes contó que su padre había leído en el periódico que iba a ocurrir una cosa (Omito dar la información que compartió) Un periódico. No un vídeo de dudosa procedencia ni una cuenta anónima: una fuente que el grupo había mencionado como fiable apenas unos minutos antes y que además la había leído un adulto, el cual también lo cree.

    Ninguna de las estrategias que mencionaron como buscar en otro sitio, preguntar a alguien mayor, contrastar fuentes, resuelve el problema de fondo. Todas desplazan la pregunta: ¿y cómo sé que ese otro sitio dice la verdad? ¿Y si el adulto al que pregunto también está equivocado? ¿Y si todas las páginas repiten la misma información debe ser verdad?

    Pellízcame. Wonderponder
    Tarjeta Wonderponder: ¡Pellízcame!

    Considero que este tema es importante porque la alfabetización mediática que se suele trabajar en las aulas tiende a dar herramientas de verificación como si fueran soluciones definitivas, pero no siempre lo son. Enseñar esa limitación también es parte del trabajo.

    Sueños y realidad: el silencio como respuesta

    La pregunta del Mayor :¿cómo puedes saber si lo que estás viviendo es un sueño o es real? No obtuvo una respuesta inmediata, y parte del silencio que se generó sin llenarlo de cualquier cosa, es una de las señales de que algo está funcionado en la sesión. La importancia del silencio en la comunidad de indagación.

    Sueño Calista
    Ilustración trabajada para acompañar la lectura de
    Elena F. Vázquez del libro
    «Calista. El misterio de la verdad«

    Cuando llegaron las respuestas, fueron intentos de criterios para distinguir el sueño de la vigilia: en los sueños no puedes leer bien, el pellizco duele más si estás despierto, en los sueños las cosas cambian solas, no me puedo alimentar y, por lo tanto, paso hambre. Cada criterio fue cuestionado por alguien:

    ¿y si en el sueño también puedes comer y alimentarte? si eres un sonámbulo puedes vivir en el sueño y alimentarte.
    – Entonces quizás todo esto es un sueño y alguien de aquí es sonámbulo y nos sueña. ¿Eso podría ser?
    -No, porque eso significa que entonces yo no podría pensar y ahora puedo controlar mi pensamiento.
    (silencio…)
    -¡Ah! ¡Tengo una idea! Puede ser que seas tú la que nos está soñando, porque no puedes saber qué ocurre en nuestra cabeza. Y solo tú has dicho qué estás pensando en este momento.

    No llegaron a ninguna certeza como tal, pero sí consideraron que hay preguntas para las que no existe una prueba definitiva. Esa es, sin exageración, una de las ideas centrales de la filosofía desde Descartes. Y la sostuvieron durante varios minutos.


    Material empleado para estos tres temas:

    Guirao Serrano, Ester Calista. El misterio de la verdad. (2025) Ed. Cuatro Hojas

    Comic: https://maestratrend.com/comic-completar/

    Wonderponder ¡Pellízcame! Filosofía visual para todas las edades


    Este taller forma parte del Club de las Mentes Inquietas de Espacio Espiral



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